Si algo debemos saber y tener claro es que debemos cuidar nuestro cerebro como cualquier otra parte de nuestro cuerpo. Pues bien, con la noticia de hoy queremos demostrar como con sencillos ejercicios podemos activar nuestras neuronas, y por supuesto ejercitar nuestra mente que en muchas ocasiones la tenemos olvidada. Vais a poder ver como activar el cerebro es mucho más fácil de lo que pudierais imaginar.

Recientes estudios sobre neurología han descubierto que el cerebro es “plástico”: el sistema nervioso sufre cambios estructurales y funcionales que se manifiestan en el número de conexiones y en la construcción de nuevos circuitos neuronales. Este modelaje neuronal se aprende y, si se practica puede generar cambios que potencian el bienestar emocional y que pueden ser transmitidos a nuestra descendencia por vía genética. En este artículo os proponemos algunos ejercicios que ayudan a “mover” nuestras neuronas y a fomentar esa plasticidad del cerebro, siempre en positivo.

ABRAZOS LARGOS: Experimentos recogidos por Elsa Punset en su libro “Una mochila para el Universo” (Ed. Destino) han demostrado que las neuronas espejo necesitan por lo menos seis segundos para conectar con la emoción. Relacionando este dato con la expresión del afecto, seis segundos es el tiempo mínimo que debe durar un abrazo para que el proceso químico derivado se consolide en el cerebro humano.
RECUENTO DIARIO: Nuestro cerebro está genéticamente preparado para fijarse en las amenazas y tener tendencia al pesimismo. Por este motivo, una propuesta para fomentar el bienestar emocional pasa por ejercitar el pensamiento positivo: cada día, durante dos semanas y al acabar el día, podemos pensar en 10 cosas buenas que nos han ocurrido durante el día y que, a priori, nos han pasado desapercibidas.
EL PODER DE LA SONRISA: los científicos han demostrado que sonreír de forma mecánica mejora el estado de ánimo bajo, al experimentar casi al instante una mayor sensación de felicidad, relajando la tensión acumulada. Además, sonreír es señal de estar más abierto a los demás y ayuda en todos los ámbitos de la vida.
ADIÓS A LAS RUTINAS: la repetición mecánica de hábitos y costumbres es un claro reflejo de rigidez mental y es, ciertamente, poco estimulante. Elsa Punset recomienda realizar pequeños cambios en nuestra vida cotidiana, como por ejemplo, buscar rutas alternativas para ir al trabajo, proponer actividades de ocio distintas para realizar en familia o con amigos o incluso cepillarse los dientes con una mano distinta. Superar la “zona de confort”, conocer cosas nuevas y rebasar nuestros propios límites son buenos ejercicios para estimular nuestras neuronas.
SEGUNDO MÁGICO: se estima que hay un cuarto de segundo en el que podemos rechazar una emoción negativa, como un enfado. Para reconocer ese instante, es importante ponerle nombre a la emoción que sentimos y reflexionar sobre su relevancia, no para el momento presente, sino en el futuro. De este modo relativizaremos la emoción y veremos más allá. La meditación es una buena técnica para aprender a detectar los pensamientos y la emoción que nos causan, para tomar conciencia del espacio mental que hay entre unos y otros y para ayudar a calmar el agitado estado mental en el que vivimos.

Esperamos que os haya gustado y ahora ya sólo nos queda practicar un poquito cada día!!