Foto vía Farmacia Hausmann Blog

Los pacientes con Infarto Cerebral de tipo isquémico o embolia cerebral, tienen unos niveles de colesterol más elevados que las personas sanas con cifras normales de colesterol. Dejar de fumar, controlar la tensión arterial mediante dieta y medicamentos si es necesario, el ejercicio físico, reducir los niveles de colesterol tanto con dieta como medicación si se precisa,  y mantener el peso adecuado, son las mejores medidas para reducir el riesgo de padecer un ictus.

Controlar su colesterol y otros tipos de grasas en la sangre (lípidos) puede ayudarlo a prevenir otros problemas. Si sus niveles de lípidos no están en lo deseado, puede aumentar su riesgo de padecer enfermedades del corazón, ataques al corazón y derrames o embolias cerebrales. Para controlar los lípidos en la sangre, es necesario hacer cambios en el estilo de vida  y, a veces, tomar medicamentos. Los tratamientos son diferentes para cada persona. Hay quienes pueden lograr los niveles deseados de lípidos en la sangre con cambios en el estilo de vida, tales como comer equilibradamente de forma sana y la actividad física. Otros requieren cambios de ese tipo y, además, medicamentos para el control del colesterol.

A finales del siglo XX e inicio del XI, se publicaron dos estudios prospectivos con estatinas (medicamentos utilizados por bajar el colesterol) en los que se ha demostrado un importante papel de los lípidos en el aumento del riesgo de ictus. La reducción plasmática (en sangre) de los niveles de LDL-colesterol se correlacionó con una importante disminución en la incidencia de cardiopatía isquémica y de ictus (reducción del 31%). Por otra parte, se ha demostrado que los niveles bajos de HDL-colesterol representan un factor de riesgo independiente e importante para el ictus isquémico.

Por el Doctor Rafael Durá.