Ejercicio en la playa

Son muchos los que disfrutan ya de las ansiadas vacaciones, frente al mar, en la playa, acompañados de amigos y familiares. En verano la playa es un escenario habitual para pasar el tiempo libre. Por norma general, la mayoría de nosotros lo pasamos tumbados en la hamaca tomando el sol o bañándonos en el agua para refrescarnos y aguantar así mejor las altas temperaturas. Sin embargo, la playa es un escenario ideal para ejercitarnos y fortalecer nuestra salud, tanto física como emocional. Desde Strokestrike queremos mostrar los beneficios que nos aporta este magnífico paraje natural, para mantenerte en forma y alejar así un poco más los factores de riesgo de accidente cerebrovascular como son la hipertensión y la obesidad. Muévete y disfruta del verano.

1. Aumenta la fuerza muscular:

La arena de la playa, sobre todo la que está más seca, nos dificultará los apoyos, ya que al tener una menor firmeza que el asfalto, nos ofrece una mayor resistencia e inestabilidad. Por ello, gracias a sus características nuestros músculos tendrán que emplearse más a fondo para poder vencer la resistencia extra que nos ofrece, en comparación con un terreno más firme.

De esta forma la arena seca se convertirá en nuestra mejor aliada para tonificar piernas y glúteos, además de tonificar también la musculatura del tren superior (abdomen y brazos) puesto que su trabajo también será mayor a la hora de impulsarnos a través del balanceo de brazos y tronco. Si al principio notáis que se os sobrecargan las piernas con mucha facilidad, comenzar haciendo la actividad sobre la arena cercana a la orilla, ya que al estar más humedecida y compacta ofrece una resistencia menor.

Pero no será la arena la única que nos facilitará la mejora de la fuerza muscular. El agua, al ser un fluido de mayor densidad que el aire (y más el agua con sal) también aumentará la resistencia al movimiento, y por lo tanto, el entrenamiento será más intenso.

2. Aumenta la quema de calorías: 

Realizar ejercicio en la playa siempre estará unido a un mayor consumo calórico y de grasas por varias razones: la mayor implicación muscular y la presencia de yodo en la playa. Seguramente eso del yodo no lo habéis escuchado nunca.

Pues bien, este mineral que necesitamos en cantidades muy pequeñas y se almacena en la glándula tiroides está presente en altas dosis en el agua, la tierra y el ambiente de la playa, lo que nos ayudará a estimular la secreción de hormonas tiroideas (tetrayodotironina o tiroxina y de la triyodotironina), necesarias para la regulación de nuestros niveles de energía a través de la participación en el metabolismo de los hidratos de carbono y la síntesis del colesterol, entre otras muchas funciones.

De este modo la playa es una buena alternativa de entrenamiento para quitarse esos quilos de más que nos sobran, tan perjudiciales para el riesgo de sufrir un ictus, ya que realizando el mismo tiempo o distancia de entrenamiento, el gasto calórico va a ser mayor.

3. Aumenta la relajación:

Yoga en la playa

La playa nos ofrece un plus de frescura gracias a la brisa marina y al sonido de las olas. Además el mar, el aire puro, el sol es un escenario ideal para conseguir un estado de tranquilidad y relax perfecto para desconectar de la rutina diaria y eliminar tensiones.

Si encima le añadimos la práctica de actividades deportivas a este entorno tendremos la combinación perfecta para que nuestro cuerpo esté liberando endorfinas de por vida, y consigamos así estar mucho más relajados y con una sonrisa permanente.

4. Mejora la respiración:

Gracias a la elevada temperatura y humedad y a la baja presión del ambiente se facilita la recepción de oxígeno por parte del organismo. Sin embargo, tendremos que tener cuidado con las altas temperaturas ya que se pueden volver en nuestra contra, y es que harán que nos fatiguemos mucho antes. Al respirar mejor, nuestro cuerpo recibe más cantidad de oxígeno y esto nos facilita la actividad que realizamos. Además, la respiración también se ve favorecida por la pureza y limpieza del oxígeno que se inhala en estos parajes. No es lo mismo salir a correr por medio de la ciudad que hacerlo en la playa.

Pedro Gargallo