La buena noticia es que la tendencia es descendente… la mala es que según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística en febrero de 2013, las enfermedades del sistema circulatorio o vascular fueron la principal causa de muerte en el año 2011.

A nivel más detallado, las isquémicas del corazón (infarto, angina de pecho,…) y las cerebrovasculares volvieron a ocupar el primer y segundo lugar en número de defunciones. No obstante, en ambos casos, se produjo un descenso de muertes respecto al año anterior (del –1,2% y –4,3%, respectivamente). Las isquémicas fueron la primera causa en los hombres y las cerebrovasculares en las mujeres.

El término de “enfermedad vascular” se refiere a las enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos y que, por tanto, pueden afectar a cualquier parte del organismo. La principal parte afectada es el corazón, y puede dar lugar a la enfermedad isquémica del corazón y el cerebro y, como consecuencia, a la enfermedad cerebrovascular.

Existen circunstancias o problemas médicos que pueden aumentar el riesgo de sufrir un ictus. Son los llamados factores de riesgo. El conocimiento de ellos puede ayudar a evitar un ictus y otros problemas vasculares. Debe tenerse en cuenta que el hecho de tener uno o más factores de riesgo no significa obligatoriamente que se vaya a tener un accidente vascular. También que no tener ningún factor de riesgo no significa que nunca se vaya a padecer un evento cardiovascular.