Presentación del nuevo sistema de teleictus el pasado mes de enero en el hospital La Fe de Valencia. Foto: La Fe.

Presentación del nuevo sistema de teleictus el pasado mes de enero en el hospital La Fe de Valencia. Foto: La Fe.

Con una incidencia anual de entre 132 y 174 casos por cada 100.000 habitantes, el ictus es una de las enfermedades neurológicas más prevalentes y la principal causa de discapacidad en el adulto. No en vano, supone la segunda causa de mortalidad global en España y la primera en mujeres, como siempre subrayamos en este blog.

Sabemos que la administración sistémica de rTPa (activador tisular recombinante del plasminógeno) en las 4,5 primeras horas desde el inicio de la clínica es eficaz en el tratamiento del ictus isquémico agudo. Además, está demostrado que la evaluación por un neurólogo dentro de las 6 primeras horas desde el inicio de la clínica se asocia con un riesgo cinco veces menor de mala evolución.

Un problema con el que se encuentran todos los sistemas de salud es que no todos los centros santarios disponen de los recursos necesarios para poder permitir la evaluación por un neurólogo de los pacientes candidatos y administrar el tratamiento con rTPa. La solución tradicional a este problema se basaba en el traslado del paciente de la manera más rápida y eficiente posible desde su domicilio o desde su centro hospitalario a un hospital con capacidad para proporcionarle el tratamiento fibrinolítico. Sin embargo, esta solución es válida para aquellos pacientes que vivan relativamente cerca del hospital de destino y que, por tanto, puedan llegar dentro de la ventana temporal de tratamiento, pero no es válida para aquellos pacientes más distantes. El traslado supone, además, una demora adicional en los tiempos de administración del tratamiento, lo que conlleva una menor eficacia del mismo y mayor riesgo de complicaciones.

En un intento de subsanar esta situación, ya en 1999, se empezaron a publicar los primeros estudios serios de pacientes tratados con rTPa tras ser evaluados remotamente mediante sistemas de telemedicina. Diferentes series de pacientes publicadas con posterioridad fueron demostrando que la fibrinolisis administrada en hospitales comarcales, tras ser indicada por expertos en ictus a través de teleconsulta desde los centros de referencia, era segura y eficaz: tenía una proporción de complicaciones y una evolución funcional similares a las obtenidas en los ensayos clínicos aleatorizados.

Podemos afirmar, por tanto, que el teleictus, o la telemedicina aplicada al ictus, contribuye a una valoración etiológica precoz y cubre la falta de expertos en ictus en áreas menos dotadas de neurólogos. El teleictus, utilizando las video-telecomunicaciones, puede ser la solución potencial para que el máximo número de pacientes de un país reciban tratamiento efectivo y especializado en la fase aguda del ictus.

En funcionamiento en la Comunidad Valenciana, Baleares y Cataluña

Actualmente disponemos ya de la tecnología necesaria para integrar, entre los diferentes hospitales de la red pública, la información médica electrónica, las herramientas de valoración clínica, la neurorradiología y los datos de laboratorio que permita proporcionar expertos en ictus a áreas menos dotadas.

Con este propósito, y avalados por exitosas experiencias previas con sistemas de teleictus en Baleares y Cataluña, en junio de 2012 se pusieron en marcha tres sistemas piloto de teleictus en la Comunidad Valenciana: Hospital de Gandía con el Hospital Clínico de Valencia, Hospital de Vinaròs con el Hospital General de Castellón y el Hospital de Requena con el Hospital General de Valencia.

Los buenos resultados obtenidos tras la atención a 178 pacientes y la experiencia acumulada en este tiempo han llevado a que muy recientemente, el pasado 12 de enero de 2015, se ampliara la red de teleictus con 12 nuevos sistemas: Hospital General de Alicante con los comarcales de Alcoi y la Vila-Joiosa, el General de Elche con los comarcales de Orihuela y Elda, Arnau de Vilanova y Doctor Peset con el Hospital La Fe, comarcal de Sagunto con el Hospital Clínico, el comarcal de Xàtiva con el Hospital General de Valencia y el comarcal de La Plana con el Hospital General de Castellón.

El teleictus, en definitiva, garantiza la equidad al posibilitar el tratamiento fibrinolítico a pacientes previamente privados de esta posibilidad, evita además traslados innecesarios y acorta los tiempos de tratamiento lo que supone una reducción en la mortalidad y en la discapacidad final.