Lo más difícil para un sobreviviente de ictus es tener un buen equilibrio, pero el Tai Chi parece reducir la incidencia de caídas.

Según una investigación realizada en EEUU por un grupo de investigadores del Colegio de Enfermería de la Universidad de Arizona, la práctica del Tai Chi puede resultar de gran ayuda para reducir y evitar las caídas en personas que han sufrido un ictus.



Esta arte marcial tiene como uno de sus objetivos principales el realizar movimientos físicos a la vez que se realiza un concentración mental y una respiración relajada, siendo un enorme desafío, de acuerdo con este grupo de científicos, conseguir balance tras un ictus.

En dicha investigación, la doctora Ruth E. Taylor-Piliae, indicó que una persona que ha sufrido un ictus tienen hasta siete veces más la posibilidad de sufrir caídas, lo que supone aumentar las posibilidades de sufrir fracturas, disminuir la movilidad y, lo más importante, un aumento del miedo a caerse, lo que a su vez lleva en muchos casos a un aislamiento social y la pérdida de la independencia.

La investigación se ha realizado con 89 pacientes sobrevivientes de un ictus, todos ellos con una edad media de 70 años. A todos estos pacientes se les dividió en tres grupos: uno que recibió el tratamiento habitual tras sufrir un ictus, otro que realizó Tai Chi tradicional y un tercero que trabajaron con el programa de entrenamiento denominado Silver Sneakers. Los grupos que realizaron Tai Chi y Silver Sneakers realizaron tres horas semanales durante tres meses.

Los resultados tras las 12 semanas de trabajo fue de un total de 34 caídas entre los tres grupos: cinco fueron del grupo de Tai Chi, 15 de quienes tenían el tratamiento habitual y 14 para el otro grupo de entrenamiento.

El estilo de Tai Chi practicado fue el Yang, que hace énfasis en la salud física y psicológica.

“Los principales beneficios físicos del Tai Chi son un mejor equilibrio, aumento de la fortaleza, flexibilidad y resistencia aeróbica. Los beneficios psicológicos incluyen menos depresión  ansiedad, estrés y mejor calidad de vida”, explicó la doctora Ruth E. Taylor-Piliae.