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Durante los días previos a la celebración del día mundial del ictus, visteis muchos de vosotr@s como desde Stroke Strike (contando con el apoyo de entidades como Feasan o la Sociedad Española de Neurología) se nos mostraban unas imágenes que nos invitaban a realizar ejercicio habitual, ejercicio moderado a diario o andar para prevenir el ictus.

Y es que el avance que se ha producido en los últimos años en cuanto a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cerebrovasculares, mucho tiene que ver con la práctica de ejercicio físico. Cada vez son más las personas que sobreviven a un ictus y gran parte de “culpa´´ la tiene la realización de práctica física.

Sin embargo, es muy probable que os preguntéis porque es tan importante el deporte y el ejercicio físico, sobre todo, en la prevención del ictus (aunque también lo es en el tratamiento). ¿Cuáles son los beneficios que la práctica física genera sobre mi organismo para que me pueda proteger de un accidente cerebrovascular?

Desde Stroke Strike queremos dar respuesta a esta pregunta. Por eso, durante las próximas semanas os presentaremos una serie de posts donde hablaremos de los efectos que tiene el ejercicio físico general sobre nuestro organismo, y cómo estos efectos nos pueden ayudar a prevenir un accidente cerebrovascular.

SISTEMA CARDIOVASCULAR Y EJERCICIO

El sistema cardiovascular está constituido por el corazón, un árbol vascular ramificado por todo el cuerpo (arterias y venas), y la sangre, que se encarga de transportar el oxígeno y nutrientes y recoger los residuos metabólicos.

Como sabéis los ictus se pueden prevenir. Existen factores de riesgo que no son modificables como la edad, el sexo o la raza. Sin embargo, otros factores de riesgo sí que son prevenibles y corregibles. Entre ellos se encuentra la hipertensión arterial, la diabetes o la hipercolesterolemia (niveles de colesterol elevados en sangre), todos ellos relacionados de algún modo con el aparato cardiovascular. La prevención primaria del ictus se basa en la identificación y corrección de estos factores de riesgo para evitar el accidente cerebrovascular cuando aún no ha ocurrido.

El sistema cardiovascular responde al ejercicio físico generando adaptaciones que además de mejorar el rendimiento, mejoran la salud y la calidad de vida de las personas. Veamos cuales son dichas adaptaciones:

Frecuencia cardiaca

La frecuencia cardiaca (FC) se define como el número de contracciones que realiza el corazón por unidad de tiempo, expresándose en latidos/minuto (nº de pulsaciones por minuto). Ésta varía en función de diversos factores: el tipo de actividad, la posición, la composición corporal o la situación emocional y psíquica, entre otros muchos. Estos factores pueden modificar la FC de forma momentánea (hacer actividad física un día), o pueden hacerlo durante un largo periodo de tiempo, provocando adaptaciones en el sistema cardiovascular (hacer actividad física durante un año). Existen factores que modifican la FC negativamente, como es el caso de la obesidad, que además es uno de los principales factores de riesgo del ictus, y otros, como la actividad física que la modifican positivamente.

Así, la práctica de actividad física continuada produce un descenso de la frecuencia cardiaca basal (en reposo). Esto quiere decir que estando en reposo, sin hacer ningún tipo de actividad, el corazón va a tener que contraerse menos veces para enviar la misma cantidad de sangre al cuerpo, consiguiendo así un aparato cardiovascular más eficaz, ya que “trabajando menos´´ (se contrae menos veces) obtiene iguales o mejores resultados (lleva la misma o mayor cantidad de sangre al cuerpo). Así mismo, la práctica continuada de actividad física también produce un descenso de la FC durante la realización de ejercicio físico de intensidad submáxima. Esto significa que, si antes de comenzar a hacer ejercicio correr a 12Km/h te suponía un esfuerzo en cuanto a FC de 140 lat/min,después de 4 semanas de entrenamiento este mismo ejercicio te supondría un esfuerzo de 130 lat/min. Indudablemente es una evolución positiva y una mejora en la condición cardiovascular.

Por lo tanto, el ejercicio físico reduce la FC, lo que se traduce en un menor riesgo de sufrir una patología cardiovascular y cerebrovascular.

RECORDAR SIEMPRE: mantener tu sistema cardiovascular en forma a través del ejercicio físico es la mejor manera de disminuir las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Prevenir está en tus manos. Nosotros únicamente te ayudamos a conseguirlo.

Por Pedro Gargallo.

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