La sangre y los glóbulos rojos

Ahora que ya conocemos como se adapta nuestro corazón al ejercicio físico y cómo nos benefician dichas adaptaciones en la prevención del ictus, hoy os mostramos dos modificaciones más, referentes al árbol bronquial vascular y la composición de la sangre:

Aumento de la densidad capilar

La práctica regular de ejercicio físico aumenta el flujo sanguíneo a través del cuerpo. Cuando el flujo sanguíneo de los músculos está aumentado por el ejercicio, los músculos desarrollarán capilares adicionales para utilizar mejor la sangre adicional y los nutrientes que contiene. Este aumento de la densidad capilar (número de capilares por miofibrilla) también se produce en el miocardio, aumentando su capacidad de dilatación. El aumento de la densidad capilar es proporcional al engrosamiento de la pared del miocardio, puesto que, a mayor engrosamiento, mayor flujo, y por lo tanto, se crean un mayor número de capilares para aprovechar este flujo. Se produce también un aumento en el calibre de los vasos coronarios, especialmente de su capacidad de vasodilatación, y aumento de la permeabilidad capilar.

Todas estas adaptaciones van dirigidas a mantener una adecuada perfusión miocárdica durante la práctica de ejercicio físico para facilitar el riego sanguíneo tanto del músculo cardiaco como de otras partes del organismo, como es el cerebro.

Cantidad de glóbulos rojos

Los hematíes, eritrocitos o glóbulos rojos son las células encargadas, fundamentalmente, del transporte de oxígeno a las células del organismo. Éstos son generados en la médula ósea gracias a la eritropoyetina, hormona sintetizada en los riñones que estimula la formación de glóbulos rojos. La práctica de ejercicio físico genera una mayor cantidad de glóbulos rojos, aumentado ligeramente el nivel de hematocrito en sangre (porcentaje del volumen total de la sangre compuesta por glóbulos rojos). Las cifras normales de hematocrito oscilan en hombres entre 40,7 y 50,3%; y en mujeres entre 36,1% y 44,3%.

Por lo tanto, gracias al ejercicio físico se aumentan los niveles de hematocrito en sangre y con ello, se aumenta la capacidad de transporte de oxígeno a los diferentes órganos del organismo. Al tener una mayor oxigenación de los tejidos disminuiremos la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular.

RECORDAR SIEMPRE: mantener tu sistema cardiovascular en forma a través del ejercicio físico es la mejor manera de disminuir las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Prevenir está en tus manos. Nosotros únicamente te ayudamos a conseguirlo.

Por Pedro Gargallo.

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