Después de explicar cómo la práctica de ejercicio físico es capaz de provocar cambios en la frecuencia cardiaca y en la tensión arterial que nos benefician directamente en la prevención del accidente cerebrovascular, hoy os mostramos dos nuevas adaptaciones que la actividad física es capaz de generar en nuestro organismo, siendo estas de vital importancia para mantener un sistema cardiovascular sano, alejándonos así de un posible episodio de ictus.

Tamaño cavidades del corazón

Tamaño de las cavidades del corazón

El corazón es el órgano central del sistema cardiovascular. Éste está formado por tres capas: endocardio (capa interna), miocardio (capa media), y pericardio (capa externa). De las tres capas, el miocardio es la capa más gruesa del corazón y está formada por células musculares cardiacas, es decir, esta capa es el músculo del corazón, el músculo cardiaco.

Al igual que el músculo esquelético, el músculo cardiaco también se adapta al entrenamiento.

Así pues, las adaptaciones más interesantes que se producen a nivel cardiovascular en el corazón como consecuencia del entrenamiento son en relación al tamaño de las cavidades del corazón. La práctica física aumenta el tamaño y el número de fibras miocárdicas, produciendo una hipertrofia del músculo cardiaco. Este aumento del tamaño (hipertrofia) del miocardio genera un aumento en la fuerza de contracción del corazón, lo que se traduce en una mejora del vaciado y llenado cardiaco, y por consiguiente, en un incremento del volumen cardiaco (el corazón es capaz de mover más sangre en un solo latido).

De este modo, un corazón sano y fuerte bombea la sangre sin problemas a otras partes del cuerpo. Los músculos reciben suficiente sangre y oxígeno para funcionar. De la misma forma, el cerebro recibe su suministro requerido de sangre y oxígeno para operar. Así un corazón saludable disminuye el riesgo de presión arterial alta,  enfermedad cardíaca y cerebrovascular.

Incremento del volumen sistólico

Otra adaptación importante que se produce en el aparato cardiovascular al realizar ejercicio físico continuado es el incremento del volumen sistólico o volumen latido, es decir, el aumento de la cantidad de sangre que expulsa el corazón en una contracción. Esta adaptación es consecuencia de la hipertrofia cardiaca Al tener un músculo cardiaco más potente, el corazón es capaz de enviar más sangre al organismo en una sola contracción, por lo que, al realizar un esfuerzo submáximo y máximo, la FC tardará más en aumentar, ya que con menos contracciones el organismo estará recibiendo la misma cantidad de sangre.

Por lo tanto, con la práctica de ejercicio físico conseguiremos aumentar la cantidad de sangre eyectada por el corazón en un latido, mejorando así la eficiencia de nuestro sistema cardiovascular, ya que estaremos reduciendo la frecuencia y el gasto cardiaco (volumen sistólico por frecuencia cardiaca), disminuyendo así el riesgo de sufrir un ictus.

RECORDAR SIEMPRE: mantén tu sistema cardiovascular en forma a través del ejercicio físico es la mejor manera de disminuir las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Prevenir está en tus manos. Nosotros únicamente te ayudamos a conseguirlo. 

Por Pedro Gargallo.

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