El tejido cerebral es un tejido muy especializado, con una alta tasa de consumo de energía y una muy baja capacidad de reserva energética por lo que es altamente dependiente de recibir un aporte constante de oxígeno y glucosa a través de la sangre. Denominamos isquemia al aporte insuficiente de sangre, y consecuentemente de oxígeno y glucosa, a un tejido.  Podemos por tanto decir que la tolerancia del tejido cerebral a la isquemia, o cese o reducción de ese aporte sanguíneo constante, es muy baja y marcadamente inferior a la tolerancia que tienen otros tejidos del organismo.

El ictus isquémico se produce como consecuencia de la isquemia mantenida del tejido encefálico causada por una obstrucción arterial aguda que habitualmente estará provocada por un trombo. Debido a esa baja tolerancia a la isquemia previamente comentada, es fácil entender que cuanto más tiempo permanezca el tejido cerebral en esa situación, mayor será la cantidad de cerebro dañado y consecuentemente peores serán las consecuencias medidas en discapacidad final. Por el contrario, cuanto antes seamos capaces de restablecer la circulación arterial en ese área cerebral, menor va a ser la porción de cerebro dañado y menores van a ser las consecuencias.

De una manera muy gráfica se dice que tiempo es cerebro, reflejando que la idea de que una mayor tardanza en la atención y en el restablecimiento de la circulación cerebral da lugar a una mayor pérdida de tejido cerebral.

Como consecuencia de lo anterior, entenderemos que el tiempo del que vamos a disponer para atender de manera adecuada el ictus isquémico agudo es muy recortado y que cuanto más capaces seamos de acortar ese tiempo mejor. Este factor tiempo tiene una clara traducción práctica en el tratamiento de la fase aguda del ictus, que está dirigido a conseguir la recanalización arterial y el restablecimiento de la circulación cerebral en el menor tiempo posible y a reducir por tanto la probabilidad de sufrir una discapacidad severa.

Debemos recalcar y tener siempre presente que el factor tiempo es fundamental y actualmente clave para la atención exitosa al ictus agudo y que, en el objetivo de reducir tiempos, deben estar involucrados todos los que de alguna manera pueden intervenir en algún momento en la detección y derivación rápida del paciente con un ictus agudo. La coordinación de los diferentes niveles asistenciales y la definición de papel a desempeñar por cada uno de ellos en la atención al ictus agudo es fundamental para acortar estos tiempos de respuesta.

Dicho esto podemos pasar a explicar y entender qué es y la importancia que tiene eso que denominamos Código Ictus.

¿Qué es el Código Ictus? El Código Ictus es como se conoce al protocolo de detección y derivación urgente del paciente con sospecha de ictus agudo a un centro con capacidad de proporcionar tratamiento fibrinolítico (recanalizador) en tiempo si este fuera necesario.

¿Quién puede activar un Código Ictus? Cualquier persona que detecte un ictus agudo puede y debe activar el Código Ictus. Aunque, desde el punto de vista asistencial, el esfuerzo organizativo se ha centrado en su activación desde o a través de ámbitos sanitarios, toda persona debería ser capaz de detectar un ictus y de activar un Código Ictus ante la simple sospecha de un ictus agudo.

En este sentido, podemos diferenciar dos tipos de activación en función del lugar donde se detecte el ictus agudo y desde donde se active el Código Ictus. La activación que denominamos extrahospitalaria; esto es, desde los centros de Atención Primaria o desde cualquier otro ámbito no necesariamente sanitario, a través de llamadas al 112 que serán atendidas y convenientemente filtradas por personal entrenado. Y la activación que denominamos intrahospitalaria; esto es desde la urgencia hospitalaria o desde las salas de hospitalización.

¿Cómo activar un Código Ictus? En ámbitos extrahospitalarios, toda sospecha de ictus debe ser comunicada urgentemente al 112. En función de una serie de criterios clínicos y de tiempo de evolución, se procederán a poner en marcha o no el protocolo de atención y derivación del paciente y en cualquier caso se activará la atención del paciente de la manera más apropiada.

¿Cuándo activar un Código Ictus? Desde un punto de vista práctico, son criterios para la activación de un Código Ictus, toda sospecha de ictus agudo de menos de 4,5 horas de evolución en un paciente previamente independiente. En este sentido, y para mejorar el porcentaje de pacientes potencialmente beneficiados de estas estrategias de actuación, se llevan a cabo de manera periódica campañas de concienciación e información a la población general sobre la importancia de la detección de un ictus agudo y de la necesidad de búsqueda de atención médica urgente.

Por el Doctor Alejandro Ponz.