unidad de ictus burgos

(Viene de Dossier Ictus 2015, por el Dr. Jaime Gállego* (I). La educación sanitaria y la mejora de la cadena asistencial, claves para afrontar el ictus como problema de salud pública de primera magnitud)

El ictus, en sus diferentes caras, debe ser considerado una urgencia neurológica de primer orden. Una de las claves para el éxito en la atención del ictus es la rapidez con la que se detectan sus síntomas iniciales y se contacta con el sistema de emergencias. Es por ello que en la cadena asistencial destinada a esta patología es fundamental la interconexión y coordinación precisa entre los servicios de emergencia extra e intrahospitalarios. Uno de estos sistemas es el denominado “Código Ictus”, diseñado con el fin de lograr una rápida identificación, notificación y traslado de los pacientes a los servicios de urgencias. El Código Ictus permite poner en marcha el proceso intrahospitalario de diagnóstico y cuidados mientras se traslada al paciente afectado hasta el centro.

Quisiera insistir en que la atención neurológica especializada (neurólogo) de urgencia en la Unidad de Ictus es el recurso más eficiente para el tratamiento de la fase aguda del ictus. Este dispositivo asistencial ha demostrado, reducir la mortalidad, la dependencia y la necesidad de cuidados institucionales en los pacientes que sufren un ictus. El beneficio observado es independiente de la edad, sexo y gravedad del déficit neurológico al ingreso y es similar para los distintos tipos de ictus. Su beneficio se mantiene a lo largo del tiempo y es coste efectivo. Esto lo saben perfectamente los responsables de la administración. Es fundamental mejorar las estrategias diagnósticas urgentes para reducir el tiempo desde el inicio del ictus hasta la atención médica especializada.

Tratamiento trombolítico y endovascular

El tratamiento del ictus en su fase aguda ha cambiado radicalmente en la última década. La trombólisis intravenosa es la segunda medida terapéutica después del tratamiento en una Unidad de Ictus, capaz de mejorar el pronóstico funcional del ictus. El tratamiento trombolítico disuelve el trombo en las primeras horas (4,5 horas) desde el inicio de los síntomas y es más eficaz cuanto antes se administre. Sin embargo, para poder ser administrada con seguridad requiere de neurólogos entrenados en la asistencia a pacientes con ictus en fase aguda y que se den las circunstancias adecuadas. Desgraciadamente, el retraso en la llegada de los pacientes a los hospitales o su tratamiento fuera de hospitales con medios y especialistas adecuados, hacen que dicho tratamiento sólo se aplique a una escasa proporción de pacientes, inferior al 5%.

En cualquier caso, hay un número importante de pacientes que no pueden recibir estos tratamientos por motivos diversos y que sin embargo pueden beneficiarse de terapéuticas más agresivas, que constituyen hoy en día lo que conocemos como “rescate agudo o tratamiento endovascular”. Se trata de tratamientos intervencionistas, mediante navegación intravascular con catéteres o dispositivos mecánicos especiales capaces de romper los trombos y  extraerlos. La eficacia demostrada de la terapia endovascular cambiará sin duda el abordaje del ictus.

Últimos estudios científicos y teleictus

Conferencia Internacional sobre Ictus, celebrada el pasado mes de en Nashville.

Conferencia Internacional sobre Ictus, celebrada el pasado mes de febrero en Nashville (EE. UU.).

El tratamiento del ictus agudo tal y como está ahora planteado puede experimentar un cambio importante a raíz de los estudios científicos que acaban de presentarse en la Conferencia Internacional sobre Ictus, en Nashville en febrero de este año y publicados en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicin. La terapia endovascular del ictus, que viene empleándose desde hace años, recibe ahora el aval científico. Los hallazgos no implican que el t-PA sea prescindible, pero plantean una reorganización en el diseño de la atención sanitaria, puesto que una vez administrada la trombólisis intravenosa, en los pacientes donde no se alcance la recanalización, habrá que poder remitirlos a centros terciarios donde se ofrezca la terapia endovascular. Es complementario al tratamiento trombolítico en la mayoría de los casos. En el futuro, resultará importante trabajar en red en las distintas comunidades autónomas, para que los pacientes, sea donde sea que les ocurra el ictus, puedan acceder a los centros que administran este tratamiento.

Una alternativa que facilita el acceso precoz a este tratamiento es la telemedicina o teleictus, que permite duplicar el número de ictus que reciben atención neurológica especializada urgente, y aumentar el número de tratamientos trombolíticos. Para que los tratamientos de la fase aguda (y también de los de prevención) del ictus puedan alcanzar todo el potencial posible, es imprescindible mejorar el conocimiento en la población de los factores de riesgo, síntomas de alarma del ictus y qué actitud tomar ante los mismos, a través de campañas organizadas y coordinadas por los distintos especialistas y personal sanitario involucrado en la atención al ictus.

Prevención e innovación

La prevención del ictus, tanto primaria como secundaria, es otra área fundamental a tener en cuenta. Muchas terapias preventivas, altamente efectivas, deben iniciarse mucho tiempo antes (prevención primaria) o, en todo caso, durante la hospitalización aguda para mantenerse durante años. Recordar que más de una cuarta parte de los infartos cerebrales son cardioembólicos y, de ellos, más de la mitad son debidos a una arritmia que se llama fibrilación auricular. Estos pacientes deben estar anticoagulados de forma eficaz y segura. Muchos ni lo están y otros de forma ineficaz, cuando actualmente existen nuevos anticoagulantes efectivos y seguros.

Además de las medidas de prevención, debe insistirse en un plan integral de rehabilitación con el objetivo de prevenir complicaciones, reducir el déficit neurológico a fin de lograr conseguir la máxima capacidad funcional posible para facilitar la autonomía personal y la reintegración familiar y sociolaboral.

Es necesaria más que nunca invertir en la investigación neurovascular en todos sus ámbitos con la finalidad de aplicarlo al mejor tratamiento de los pacientes. No es posible hacer buena asistencia sin investigación. El conocimiento científico y los avances tecnológicos están llegando rápidamente, y nuevas orientaciones diagnósticas y terapéuticas estarán disponibles en pocos años, lo que obligará a los centros que atienden al ictus, a estar abiertos a la innovación.

Se está avanzando considerablemente en el tratamiento y aumentando el porcentaje de pacientes recuperados para poder desarrollar una actividad social y familiar plena y enriquecedora. Sin embargo, todavía cuesta asumir en amplios sectores de nuestra sociedad que el ictus es una enfermedad que se puede prevenir, que puede y debe curarse, con los medios actualmente disponibles y las intervenciones en fase aguda, que deberían ser rutinarias en la mayoría de los hospitales de tercer nivel de España.

Presentación del nuevo sistema de teleictus el pasado mes de enero en el hospital La Fe de Valencia. Foto: La Fe.

Presentación del nuevo sistema de teleictus el pasado mes de enero en el hospital La Fe de Valencia. Foto: La Fe.

Por la equidad terapéutica

Los nuevos tratamientos están permitiendo prolongar de forma considerable las ventanas terapéuticas, y haciéndolas accesibles a un número mayor de pacientes siempre que se garantice un medio de transporte acorde. Con ello, la equidad terapéutica y la sostenibilidad de estos tratamientos estaría garantizada. Pasar de largo sobre esta realidad, por parte de las administraciones sanitarias, parece un ejercicio de poner una venda en los ojos de lo evidente, retrasar las soluciones, cronificar una situación sociosanitaria que está repercutiendo de forma directa sobre la población, además de una fuente inagotable de gasto sanitario razonablemente evitable, y todo ello de difícil justificación al menos científicamente.

Finalmente deseo trasmitir desde el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares (GEECV) de la Sociedad Española de Neurología nuestro reconocimiento y estima a todos los pacientes y a sus familias, en su lucha diaria contra las limitaciones impuestas por el ictus (y a veces también por la incomprensión), lo que representa el mayor estímulo para una mejor  actividad asistencial y con la convicción de que el futuro pasa por la investigación.

 

dr_gallego_careto*El Dr. Jaime Gállego Culleré es coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y de la Unidad de Ictus del Servicio Neurología del Complejo Hospitalario de Navarra. .