La sangre y los glóbulos rojos

La semana pasada se reunieron más de 500 cardiólogos en la XIII Reunión de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y debatieron sobre la importancia del uso de los nuevos anticoagulantes a largo plazo.

Según la SEC, estos fármacos no solo mejoran la seguridad y eficacia de los pacientes sino que, tal y como se muestra en diversos estudios (también en España), pueden suponer un ahorro a largo plazo tanto para el Sistema Nacional de Salud como para el individuo.

Esta idea la venimos defendiendo hace mucho tiempo porque los fármacos baratos tienen muchísimas complicaciones y son incluso difíciles de manejar, implican controles rutinarios, interactúan con otros fármaco o simplemente no son suficientemente eficaces. Por ejemplo, comenta el Dr. Antonio Martínez Rubio, miembro de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la SEC, “el uso de dabigatrán, rivaroxabán o apixabán es una estrategia que, a pesar de ser más cara inicialmente (por el coste directo del fármaco), acaba siendo más barata y eficiente para el sistema sanitario cuando se considera el coste pero también el beneficio global resultante (disminución de complicaciones como el ictus, sangrados, mortalidad, costes de monitorización de los dicumarínicos, pérdidas de horas de trabajo, desplazamientos, etc.)”.

¿Cuándo se van a dar cuenta?

¡A por los anticoagulantes de nueva generación yaaaa!