La imagen superior es de Patch Adams. El auténtico Patch Adams… No sabemos si habéis visto la película con Robin Williams de protagonista, pero en ella se nos muestra lo bueno que es ser feliz. En relación al ictus, una investigación ha concluido que aquellos que disfrutan de un buen humor cotidiano tienen un riesgo marcadamente menor de sufrir un accidente cerebrovascular.

Eric Kim, de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), sostuvo que “de la misma manera que la depresión impacta en la salud, creemos que el optimismo puede hacer los mismo. El optimismo no es solo la ausencia de la ansiedad o la depresión”. Kim subrayó que esta actitud puede lograr que incluso una persona deprimida vuelva a estar alegre.

La velocidad de curación de las heridas y el riesgo de sufrir un problema cardíaco también encuentran una relación directa con el estado de ánimo y nuevas investigaciones asocian un buen estado de ánimo a un menor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular ya que esta patología ocurre cuando la sangre deja de llegar a una zona del cerebro, ya sea porque se tapó o se rompió un vaso sanguíneo. En todos los casos constituye una emergencia médica ya que en pocos segundos sin nutrientes y oxígeno las neuronas comienzan a sufrir daños.

INVESTIGANDO CON ALEGRÍA

Los autores trabajaron con 6.044 personas de ambos sexos y de alrededor de 50 años de edad, con un buen estado de salud. Cada voluntario hizo una prueba psicológica que testeó su nivel de optimismo y pasó por una revisión de salud. Durante dos años los investigadores los siguieron de cerca y resultó que en ese período 88 de ellos tuvieron un accidente cerebrovascular.

Los participantes más optimistas mostraron un riesgo marcadamente menor de sufrir esta grave patología, y cuanto más optimistas eran menor fue el peligro de desarrollar un accidente cerebrovascular. Por otro lado las personas más optimistas y alegres son mucho más propensas a cuidar su salud y su bienestar.

Reflexiones del Doctor José Vicente Lozano