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Estos días hemos recibido un comentario muy interesante en nuestro blog. Elena Soler, nuestra editora-psicóloga nos da como siempre su punto de vista cargado de positividad y buenos consejos… No dejes de leerlo, ya que si algún amigo o familiar ha sufrido un ictus puede serte muy útil. Al menos eso es lo que esperamos. Un saludo

P – Hola mucho gusto me gustaría saber ¿qué tipo de ejercicios puedo hacerle hacer a mi padre ya que el lunes 23 de diciembre ha sufrido un acv isquémico. El lunes 29 la doctora nos dará la ultima evaluación de su tomografía y ese día decidirá si el martes 30 de diciembre le da el alta porque temen de que si hay algún virus se complique su cuadro. Todo esto es nuevo para mí y mi familia, ¿cómo hago para mantenerme firme y con fortaleza ante él? y ¿cómo tendría que desenvolverme ya que seré yo la encargada de su cuidado en aseo y desarrollo? Desde ya muchas gracias y espero una pronta respuesta. Muchas gracias.

Respuesta de Elena Soler – Sufrir un ictus isquémico es un acontecimiento vital estresante que conlleva una serie de consecuencias físicas y psicosociales, a las que el paciente ha de adaptarse, entre las que se encuentran diversos tipos de pérdida (de salud, de capacidad, de funcionalidad, separación de la familia por estar hospitalizado, etc).

El duelo no se entiende únicamente como el dolor ante la muerte de un ser querido, sino que implica la reacción psicológica ante una pérdida significativa para nuestra vida, entendiendo por pérdida: la privación de algo que se ha tenido, fracaso para conservar algo de valor personal o una reducción considerable de algún objeto o proceso (R. Neymeyer, 2007)

Por ello, es probable que nuestro familiar muestre irritabilidad (porque se impaciente ante la incomprensión de las personas próximas), que pase de la risa al llanto sin motivo aparente (puede perder parcialmente el control de sus emociones), o que muestre síntomas depresivos debido a la pérdida de las capacidades o a los cambios de vida repentinos. Es muy importante que nos mostremos comprensivos y pacientes. Será muy positivo el afecto que puede transmitir la compañía de amigos y familiares.

– El estrés que sufren las familias, y especialmente el cuidador principal, se debe tanto a la dependencia del enfermo y a los cuidados que se deben proporcionar a consecuencia de dicha dependencia, como a los cambios en el estado de ánimo, conducta o alteraciones cognitivas del enfermo.

– Recoja toda la información posible acerca del ICTUS. En nuestra página encontrará numeras entradas en el blog que pueden resultarle útiles.

– En el momento del alta les harán recomendaciones para realizar una rehabilitación adecuada según la situación concreta del paciente. Infórmese sobre la magnitud de las secuelas y las posibilidades de rehabilitación, así como las pautas para llevarla a cabo.

– Los profesionales involucrados en la Rehabilitación van a variar en función de los objetivos de cada caso: Médico, Fisioterapeuta, Terapeuta ocupacional (si hay dificultades para la realización de las tareas cotidianas), Logopeda (si existe afectación del lenguaje) y Psicólog@ (si resultase necesario para facilitar la aceptación de la nueva condición del paciente).

– Pida ayuda si la necesita. Infórmese sobre los recursos sociosanitarios a su disposición (atención primaria, teleasistencia, centros de día, hospitales de media-larga estancia,..)

– Adaptación de los espacios en el hogar: El terapeuta ocupacional es el profesional que más adecuadamente nos puede ayudar a valorar qué adaptaciones son apropiadas en cada caso particular.

– Aunque exista afectación del lenguaje, nuestro familiar se puede comunicar. Llamaremos su atención cuando queramos comunicarle alguna cosa. Utilizaremos frases sencillas, simples y cortas; le hablaremos en un tono de voz normal, sin chillar, facilitándole la respuesta, dándole varias opciones. Procuraremos que tome decisiones sobre lo que prefiere o le gusta, intentando siempre no responder por él.

– Debemos encontrar un punto intermedio entre la sobreprotección y el exceso de exigencias. Un nivel de exigencia muy elevado puede fácilmente resultarle frustrante. Pero que necesite más tiempo para hacer las cosas no implica que no le dejemos hacer ninguna.

– Mantenga a su familiar estimulado durante el día, puesto que la inactividad propia de esta enfermedad conduce al aburrimiento, y a que la persona dormite durante gran parte del tiempo, con lo se dificulta el sueño nocturno. En el caso del extremo contrario, en que la reacción al ACV sea un nivel de actividad excesivo, deberemos instarle a tomar las cosas con calma, para realizar una recuperación adecuada, durante el tiempo que sea necesario. Estas prisas suelen ser indicativas de una dificultad de aceptación de lo sucedido.

– Planifique las actividades con el fin de guardar siempre un espacio para usted misma. Un buen baño, un paseo, música agradable, un buen libro… Cualquier actividad que le resulte gratificante. No perdamos de vista que el cuidador debe estar fuerte para poder servir de apoyo, por lo que una de nuestras obligaciones pasará a ser el mimarnos todos los días un poquito.

– No se automedique. Si el padece estrés o ansiedad, debe consultar a su médico o enfermera ante los primeros síntomas.

Por Elena Soler.

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