Hoy os queremos dejar un artículo con una serie de alimentos capaces de ayudarnos a prevenir un ictus. Todos ellos contienen antioxidantes, fibra, vitaminas y minerales capaces de prevenir los procesos que provocan los ataques cerebrales.

1. Almendras
Además de vitamina E, magnesio, proteína, fibra, potasio, calcio y fósforo, las almendras contienen grasas beneficiosas y fitoquímicos (sustancias desarrolladas por las plantas a lo largo de su evolución en el planeta para defender su integridad frente a la oxidación, las plagas y otras amenazas del entorno). Nuevas investigaciones han descubierto que las almendras ayudan en la prevención de la diabetes, controlan las tasas de colesterol e inhiben la absorción de grasas saturadas e hidratos de carbono.

Cómo incluirlas en nuestra dieta:
– Espolvoreando almendras picadas en ensaladas, sopas, salsas.


2. Manzanas
Un estudio de 30 años de duración, realizado a 10.000 individuos, ha concluido que los que más manzanas comen son los que menos riesgo de ictus tienen. Los fitonutrientes presentes en las manzanas ya habían sido asociados con menor riesgo cardiovascular. Los nuevos descubrimientos señalan que dos manzanas o un vaso de zumo de manzana natural al día reducen los efectos del colesterol LDL.

Cómo incluirlas en nuestra dieta:
– Toma una manzana en el desayuno (ayuda a «despejar» el mal aliento matinal).

– Asándolas al horno o en el microondas.

– Picando manzanas y acompañando en ensaladas de lechuga o rúcula.

3. Canela

Se ha podido comprobar que media cucharada de canela diaria:
1. Reduce los niveles de azúcar en diabéticos no dependientes de insulina y normaliza los niveles de azúcar en los no diabéticos.
2. Puede reducir los niveles de colesterol LDL y los niveles de triglicéridos.
3. Puede prevenir la formación de trombos.
4. Ayuda a controlar la tensión arterial.
5. Estimula la pérdida de peso y ayuda a controlarlo.

Cómo incluirla en nuestra dieta:
– Prepara una taza de «café a la canela». En el cacillo de la cafetera, pon media cucharilla.

4. Pescado

Si algún alimento es importante en la prevención de ictus, este es el pescado. Existen muchas estadísticas: las personas que toman al menos 100 g de pescado dos o tres veces por semana reducen su riesgo de ictus en un 30%. Las que toman esa ración de pescado al menos cinco veces por semana lo reducen en un 52%. ¿Qué tiene de bueno el pescado? Además de excelentes proteínas, contiene las preciadas grasas Omega-3, que previenen la formación de trombos. Si el pescado no es lo tuyo, puedes considerar el consumo de suplementos de aceite de pescado.

Cómo incluirlo en nuestra dieta:
– En los guisos tradicionales de pescado. Puedes añadir atún, bonito, sardinas en aceite… a las ensaladas, pastas, arroces.

5. Harinas integrales
Muchos estudios indican que cambiar las harinas blancas por harinas integrales ayuda a reducir los niveles de colesterol. Como la fibra presente en las harinas integrales evita los picos de azúcar (subidas bruscas y acusadas de niveles de glucosa en sangre, seguidas de caídas en picado de esos niveles) que generan las harinas blancas, también ayudan a prevenir la diabetes y a controlar el apetito.

Cómo incluirlas en nuestra dieta:
– Cambiando el pan, la pasta, los cereales o el arroz blanco por sus variedades integrales.

6. Fresas
Son muy ricas en fitoquímicos, vitamina C, fibra y potasio. Apenas un bol pequeño de fresas aporta el 10% de potasio recomendado al día. El potasio ayuda a controlar la tensión arterial, uno de los principales factores de riesgo de ictus.

Cómo incluirlas en nuestra dieta:

– Puedes tomarlas solas o con zumo, bañadas en chocolate negro fundido o añadirlas a yogures y batidos…

7. Té
Un estudio de 15 años con 550 personas sugiere que beber 5 tazas de té negro al día (la variedad más consumida en España) reduce el riesgo de ictus casi en un 70%. ¿Por qué es tan beneficioso el té? El secreto está en sus flavonoides, fitoquímicos con capacidad antioxidante que reducen el riesgo de formación de trombos.

Cómo incluirlo en nuestra dieta:
– En infusiones, refrescos de té, en extractos de Camelia sinensis (nombre botánico del té) o utilizar té frío, debidamente sazonado con sal, pimienta, etc., para marinar carnes, pollo, pavo…

8. Chocolate negro
Además de magnesio, el chocolate negro (rico en cacao) es una excelente fuente de flavonoides antioxidantes. Un par de onzas de chocolate negro al día puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular e ictus en un 50%, según estudios recientes.

Cómo incluirlo en nuestra dieta:
– Si quieres evitar el exceso de calorías, lo mejor es preparar la ración de antemano. Una forma de tomar chocolate de forma «segura» es rallarlo sobre yogures y postres, e incluso en el café.

9. Tomates
El licopeno, pigmento que da el color rojo a los tomates, ha demostrado capacidad para reducir el riesgo de varios tipos de cáncer. Ahora, un nuevo estudio demuestra que puede prevenir el riesgo de ictus. ¿Cómo? Se ha comprobado que el licopeno reduce la capacidad antiagregante de la sangre y evita así el riesgo de formación de trombos. Un dato importante: la salsa de tomate contiene más licopeno que los tomates frescos porque este pigmento se libera con la cocción.

Cómo incorporarlos a nuestra dieta:
– Preparando guisos con salsas de tomate, e, incluso, cambiando la mayonesa por ketchup (se dice que, de todos los ingredientes de la hamburguesa, es el más sano).

10. Uvas… y un poco de vino
Blancas, moradas, negras; en forma de mosto e incluso como vino, las uvas reducen los niveles de colesterol y la capacidad agregante de las plaquetas, reduce las probabilidades de que se formen trombos capaces de obstruir las arterias. Las uvas son además ricas en fibra y en antioxidantes, lo que añade más beneficios para el organismo.

Un estudio de 16 años con 13.000 personas realizado en Dinamarca ha comprobado que apenas un vaso de vino diario reduce el riesgo de ictus casi en un 40%.

Cómo incorporarlo a nuestra dieta:
– Combinar uvas con los snacks habituales. Añadiendo uvas a los guisos y platos de carne, e incluso salpicando algunas uvas en las ensaladas.