Foto vía Farmacia Hausmann Blog

A modo de curiosidad, Hipócrates concedía una importancia capital a la alimentación, la dieta formaba parte esencial del tratamiento de todos los enfermos y creía en la benevolencia de algunos alimentos para la curación de enfermedades concretas. Las enfermedades crónicas más importantes que afectan a la sociedad occidental actual parecen estar relacionadas con la dieta. En este sentido se han puesto de relieve los efectos beneficiosos de algunos ingredientes naturales o modificados específicos, capaces de desempeñar un papel importante en la prevención, incluso tratamiento de ciertas patologías.

Los alimentos funcionales podrían tener su papel en los diferentes factores predisponentes de las enfermedades cardiovasculares. Se consideran alimentos funcionales aquellos que, con independencia de aportar nutrientes, han demostrado científicamente que afectan beneficiosamente a una o varias funciones del organismo, de manera que proporcionan un mejor estado de salud y bienestar. Estos alimentos, además, ejercen un papel preventivo ya que reducen los factores de riesgo que provocan la aparición de enfermedades. Los alimentos funcionales deben consumirse dentro de una dieta sana y equilibrada y en las mismas cantidades en las que habitualmente se consumen el resto de los alimentos.

Se pueden considerar alimentos funcionales tanto los alimentos naturales, como aquellos que han sido modificados mediante procesos tecnológicos de adición, sustracción o reemplazo de algunos de sus componentes. Entre los alimentos funcionales que se destacan se encuentran los probióticos, prebióticos y simbióticos, los alimentos enriquecidos con fibra soluble o insoluble, ricos en fitoestrógenos o compuestos fenólicos, y aquellos en que se ha modificado la composición de la grasa.

Un aspecto importante es el de insistir en  poner especial atención sobre los consumidores y la publicidad que reciben. El objetivo es establecer una verdadera educación nutricional basada en una dieta equilibrada y saludable, más que en un conjunto de alimentos funcionales. Si por alguna razón, personal o sanitaria, existe la posibilidad de consumir aquellos alimentos que nos aportan los nutrientes beneficiosos, es importante saber que existen alimentos enriquecidos con estos nutrientes, pero siempre siendo consciente que estos mismos los podemos obtener de los propios  alimentos.

Se ha demostrado que muchos alimentos tradicionales como las frutas, las verduras, el pescado y la leche contienen componentes que resultan beneficiosos para nuestro organismo.

A modo de ejemplo podemos destacar ciertos alimentos como la manzana, las moras, cebada, avena, zanahoria, champiñón, ajo o cebolla como alimentos que proporcionan un efecto favorable sobre el perfil lipídico. O el efecto antioxidante del limón, manzana, arándanos o ajo. Efectos beneficiosos relacionados con la prevención en las enfermedades cardiovasculares. Y muchos otros alimentos relacionados con efectos antiinflamatorios, antimicrobianos o antiestrogénico.

A partir de ciertos estudios se ha asociado la ingesta de algunos ácidos grasos, como los saturados y el colesterol, con la mortalidad por enfermedad cardiovascular. También, a partir de ciertos estudios sobre los hábitos alimentarios de ciertas poblaciones, como la mediterránea, se ha observado un efecto protector de algunos nutrientes, como los ácidos grasos monoinsaturados y los antioxidantes. Con el fin de recomendar la ingesta y de desarrollar alimentos funcionales en los que primen estos elementos protectores se destacan ciertos componentes como son los ácidos grasos omega-3, vitaminas antioxidantes, flavonoides, ácido fólico, fibra soluble y fitoesteroles.

Hablaremos en las siguientes publicaciones más concretamente de cada componente, los alimentos en los que se encuentran y las funciones cardiosaludables de estos elementos protectores.

Por Ángela Durá