Foto vía Farmacia Hausmann Blog

Tal y como planteamos, destacamos los siguientes componentes dentro de los alimentos funcionales relacionados con la prevención o desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Ácidos grasos

Los principales ácidos grasos poliinsaturados omega-3 son el ácido linolénico que se encuentra principalmente en alimentos vegetales, como las nueces, el aceite de soja, oliva, colza, y ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA), de origen animal, procedentes de la grasa de pescado, como la caballa, el salmón, el atún, la trucha, el bacalao, la merluza, etc. Estos ácidos grasos se han relacionado con una reducción de riesgo de enfermedad cardiovascular, principalmente a través de una mejora del perfil lipídico al reducir las concentraciones de triglicéridos. El descenso en el consumo de alimentos, como pescado o frutos secos, entre las poblaciones urbanas ha provocado que cada vez sea más frecuente encontrar alimentos funcionales enriquecidos o fortificados en omega-3, como son margarinas, productos lácteos, huevos, galletas, distintos productos cárnicos, conservas de alimentos, etc. Los ácidos grasos poliinsaturados omega-6, especialmente los derivados del ácido linoleico (abundante en muchos aceites vegetales, como el de girasol, en el maíz, la soja y los frutos secos), reducen la colesterolemia total a expensas del colesterol- LDL. Una dieta rica en ácidos grasos monoinsaturados omega-9 (ácido oleico) tiene un efecto protector frente a las enfermedades cardiovasculares, ya que produce un aumento de las lipoproteínas de alta densidad (colesterol-HDL) y disminuye el colesterol-LDL. Como consecuencia, el efecto también se muestra sobre el colesterol total, que disminuye en aquellas dietas con alimentos ricos en ácidos grasos omega-9, como es el aceite de oliva. Hay alimentos funcionales que incorporan ácidos grasos omega-6 y ácidos grasos omega-9 (alto oleico) a su composición, como es el caso de margarinas, aceite de girasol, galletas, distintos productos lácteos, etc.

Vitaminas antioxidantes

La ingestión de alimentos ricos en vitaminas E, presentes en aceites, cereales, frutos secos; vitamina C presente en frutas y verduras frescas, colaboran en la defensa antioxidante  frente a los radicales libres. La mejor forma de incorporar estos compuestos es a través de los alimentos, ya que la ingesta aislada de estas vitaminas no ha demostrado los mismos efectos protectores que los alimentos naturales. Las enfermedades cardiovasculares son patologías relacionadas con la agresión oxidativa por radicales libres. Estas sustancias enriquecen gran cantidad de productos, como zumos, néctares, productos lácteos, galletas, pastas, margarinas, mantequillas, etc. El aceite de oliva, base de la dieta mediterránea, es una fuente rica de ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) y sustancias antioxidantes (vitamina E y polifenoles).

Flavonoides

Son compuestos polifenoles procedentes de los vegetales que poseen una gran capacidad antioxidante. Se encuentran en alimentos como el ajo, la cebolla, las fresas, los frutos del bosque, algunas hierbas aromáticas y el vino tinto, entre otros.

Ácido fólico

La homocisteína es un factor de riesgo cardiovascular, y se ha demostrado que el ácido fólico junto con la vitamina B6 y B12 disminuyen su concentración. Existen en el mercado alimentos como los cereales y lácteos fortificados con estas vitaminas.

Fibra soluble

Con el fin de disminuir los niveles de colesterol se recomienda un aporte de fibra soluble de 10-25g/día. Estos niveles se pueden alcanzar mediante una dieta rica en alimentos como las legumbres, cereales enteros y frutas.

Fitoesteroles

Son componentes esenciales de las membranas celulares de las plantas. Son ingredientes naturales de la dieta que sirven para disminuir los niveles de colesterol plasmático. Las fuentes alimentarias habituales de estos compuestos son aceites vegetales comestibles, semillas, frutos secos, cereales y legumbres. A diferencia del colesterol, los fitoesteroles no son sintetizados en el organismo humano y se absorben mínimamente en el intestino. El mecanismo de actuación no se conoce con exactitud, pero parecen competir con el colesterol por la solubilización reduciendo la absorción intestinal del colesterol procedente de la dieta y de la bilis. El aumento de la cantidad de esteroles vegetales en una variedad de alimentos puede ser una ayuda importante en la protección de las personas con hipercolesterolemia frente a la ateroesclerosis y las enfermedades cardiovasculares relacionadas. Ejemplos de alimentos funcionales enriquecidos con fitoesteroles son algunos tipos de aceites vegetales, margarinas y productos lácteos (leche, yogur y queso).

Por Ángela Durá