Foto vía Farmacia Hausmann Blog

En la actualidad existen una serie de alimentos, los cuales contienen unos determinados componentes, de posibles y demostrados efectos beneficiosos sobre la salud. En las siguientes publicaciones describiremos los alimentos de origen vegetal y animal, y sus correspondientes componentes, los cuales actualmente se han relacionado con propiedades saludables y/o reductoras del riesgo de enfermedad cardiovascular.

Avena

Los productos de la avena han sido extensamente estudiados como fuente de fibra dietética soluble (?-glucanos). Actualmente existen evidencias científicas significativas de que el consumo de este alimento vegetal reduce los niveles plasmáticos de colesterol total y colesterol LDL, y por tanto reduce el riesgo de enfermedades ateroscleróticas o cardiovasculares. Por ello, desde enero de 1997, la FDA (Food and Drug Administration) ha aprobado la declaración de alimento saludable para este alimento.
Se ha estimado que un consumo diario de 3 g de productos de avena sería necesario para conseguir una reducción del 5% del colesterol plasmático, lo que equivale a una cantidad aproximada de 60 g de harina de avena o 40 g de salvado de avena, en peso seco. Es decir, una ración de este alimento con calificación de saludable debe contener 20 g de harina de avena o 13 g de salvado de avena, y aportar, sin estar enriquecido, 1 g de ?-glucanos por ración habitual (el 30% de la cantidad de ?-glucanos que se ha mostrado efectiva para reducir los niveles plasmáticos de colesterol).

La avena es uno de los cereales que apenas se utiliza como alimento para el hombre, incorporándose en pequeña cantidad en diversos preparados comerciales (cereales para el desayuno, muesli, papillas infantiles o junto al trigo en algunos panes).

Semillas de lino

El interés de este alimento está basado hasta ahora en las características de su aceite. Entre los aceites de semillas, el de linaza contiene la mayor cantidad de ácido graso ?-linolénico (omega 3), con un contenido aproximado del 57% respecto a ácidos grasos totales. Ciertos estudios relacionan el consumo de estas semillas con prevención de canceres y más concretamente se asocia con la disminución en los niveles plasmáticos de colesterol total y colesterol LDL, y con una reducción de la agregación plaquetaria.
Los aceites de semillas (girasol, soja, colza, maíz, cacahuete y cártamo) que eran habitualmente consumidos en el mundo occidental (excepto la zona mediterránea) tuvieron una mayor aceptación y auge en esos países y también en los que no estaban normalmente presentes en la dieta, como son los países mediterráneos, tras el conocimiento de sus propiedades hipocolesterolemiantes. Estos aceites suministran ácidos grasos esenciales, linoleico y linolénico que deben ser aportados por la dieta.

Como consecuencia, se ha incrementado de forma importante el consumo dietético de aceites de semillas ricos en ácido linoleico. No hay que olvidar que la ingesta excesiva de estos ácidos grasos poliinsaturados aumenta la susceptibilidad de oxidación de las membranas celulares dando compuestos que pueden afectar a la funcionalidad de estas.

Por Ángela Durá