La característica más importante de este tipo de aceite es su riqueza en ácido oleico. Es el ideal para frituras y su sabor agradable lo hace ideal para ensaladas. Existen diversos tipos de aceites de oliva cuyas diferencias residen en su composición, en el proceso de extracción, en el grado de acidez y en las propiedades organolépticas.

El aceite de oliva se extrae del fruto olea europea denominado también oliva o aceituna. Ya desde la antigüedad, su árbol, el olivo tuvo un gran valor simbólico y su cultivo se extendió por los países mediterráneos. De su madera se hacían los cetros de los reyes, con sus hojas y ramas se coronaba a los vencedores y su zumo el aceite se utilizaba no solo para la alimentación sino también para el cuidado y embellecimiento de la piel, para usos medicinales, el alumbrado y la unción de reyes y sacerdotes.

Diferentes estudios abordan las propiedades y el importante papel del aceite de oliva para prevenir enfermedades cardiovasculares y trastornos digestivos. Disminuye el colesterol plasmático total y el colesterol LDL comparado con dietas ricas en aceites saturados. No modifica e incluso aumenta los niveles de colesterol HDL. Estimula la producción de eicosanoides antiagregantes y vasodilatadores. Disminuye la presión arterial e interviene en la coagulación de la sangre disminuyendo la actividad procoagulante y aumentando la fribinolítica, todo lo cual permite una mejor funcionalidad cardiovascular.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) presentó un complemento alimenticio basado en extractos de uva y de aceite de oliva y en vitamina B, que contribuye a la prevención de enfermedades cardiovasculares y complementa su tratamiento “sin efectos adversos”.
Así lo afirmó en rueda de prensa Juan Carlos Espín, del Cebas-CSIC de Murcia, quien indicó es “un complemento, no un fármaco”, por lo que ha de añadirse al tratamiento médico, si lo hay, y a la dieta y estilo de vida saludable que cualquiera debe seguir. Según los resultados de los dos ensayos clínicos realizados, el complemento mejora hasta en un 57% 11 biomarcadores asociados a una mayor probabilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular en pacientes que ya están sometidos a un tratamiento completo, y lo hace “sin efectos adversos”. Las enfermedades cardiovasculares son, según datos de la OMS, la primera causa de muerte en el mundo y se estima que cerca de 25 millones de personas morirán en 2030 a causa de ellas. En España, los datos del Instituto Nacional de Estadística de 2009 indican que tres de cada 10 fallecimientos los provocan enfermedades cardiovasculares, pese a qu e en un 80%, estos fallecimientos se podrían prevenir.

Según otra fuente de datos, publicados en la revista ‘The New England Journal of Medicine’, el consumo de aceite de oliva o frutos secos, reduce la incidencia de problemas graves cardiovasculares -como los ictus o los infartos- en un 30%. Además, el impacto sobre la mortalidad puede ser importante. Según el estudio, por cada 313 personas que cumplían las recomendaciones dietéticas se evitaba un evento cardiovascular, esto traducido a la población en esta franja de edad, entre los 60 y los 80 años, con problemas similares a los de los participantes, se podrían evitar 10.240 problemas cardiovasculares.

El aceite de oliva tiene una capacidad antiaterógena y antitrombógena, que lo hace especialmente recomendable tanto a nivel de prevención como de medidas terapéuticas. Los efectos cardiovasculares descritos del aceite de oliva,  permiten explicar parcialmente la menor incidencia y prevalencia de la patología.

Por Ángela Durá.