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Los flavonoides se caracterizan por tener un potencial antioxidante fuerte y su ingesta ha sido relacionada con una disminución de la morbilidad y mortalidad por cardiopatías en varios estudios epidemiológicos. Las sustancias antioxidantes se caracterizan por el hecho de poseer la capacidad para detener procesos químicos que resultan lesivos para la estabilidad de las membranas celulares y del material genético (proceso de oxidación), pero sin sufrir mayor alteración en su estructura, por lo cual impiden que el proceso se perpetúe.

Los flavonoides son compuestos fenólicos, que se distribuyen en el reino vegetal en más de 2.000 especies de muy diversas familias. Los flavonoides se encuentran en productos que son consumidos en la dieta humana de forma habitual tales como frutas, verduras y semillas, así como en bebidas como té verde, té negro, cerveza y vino. El vino tiene un alto contenido en compuestos polifenólicos, aproximadamente se conocen unos 500, la mayoría de los cuales provienen de la uva y del proceso fermentativo. En la uva estas moléculas se localizan en la piel, especialmente en las células epidérmicas, y en las pepitas. Su cantidad y tipo depende principalmente de la variedad de la vid, del clima, del terreno y de las prácticas de cultivo. La cerveza también contiene importantes cantidades de flavonoides. La ingesta promedio se sitúa entre los 20 y 26 mg/día

Han sido varios los trabajos publicados en la literatura mundial que resaltan los beneficios que tienen los flavonoides para la salud cardiovascular. El resultado de uno de los estudios fue el mismo, igual de beneficioso,  aún después de hacer ajustes por edad, grasa corporal, fumado, colesterol, presión sanguínea, actividad física, consumo de café, ingesta de calorías, vitamina C, vitamina E, beta-caroteno y fibra. Las principales fuentes de flavonoides de los individuos en el estudio fueron manzanas, cebollas y té.

A modo informativo podríamos citar varios flavonoides o grupos, presentes en los alimentos. Por ejemplo, los citroflavonoides: quercitina, hesperidina, rutina, naranjina y limoneno. La quercitina es un flavonoide amarillo-verdoso presente en cebollas, manzanas, brócoli, cerezas, uvas o repollo rojo. La hesperidina se encuentra en los hollejos de las naranjas y limones. La naranjina da el sabor amargo a frutas como la naranja, limón y toronja, y el limoneno se ha aislado del limón y la lima. Flavonoides de la soja o isoflavonoides, presentes en los alimentos con soja tales como leche, harina y proteína vegetal texturizada. Proantocianidinas se localizan en las semillas de uva y vino tinto. Las antocianidinas son pigmentos vegetales responsables de los colores rojo y rojo-azulado de las cerezas. Ácido elágico, se encuentra en frutas como la uva y en verduras. Catequina, presente en té verde y negro. O el Kaemferol, que aparece en puerros,brócoli,rábano y remolacha.

En el próximo artículo hablaremos con más detenimiento sobre el vino, la bebida por excelencia para acompañar los platos de la llamada dieta mediterránea, conjuga el placer de una buena mesa con efectos beneficiosos para nuestro organismo. Ya que desde hace unos años ha incrementado el interés por los polifenoles como agentes con capacidad antioxidante, en relación a la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Siempre, claro está, consumido con moderación.

Por Ángela Durá.

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